por Tamara Calvo, organizadora profesional de espacios desde 2019

MI PROCESO PERSONAL DE ORDEN

Lo sé, hace mucho que no me paso por aquí.

A menudo siento que no llego a todo y que me exijo demasiado. Por eso, desde hace un tiempo, estoy trabajando en aprender a gestionar mejor mi tiempo y en encontrar ese equilibrio tan deseado entre mi vida personal, laboral y familiar.

Pero a veces pasa… que de repente llega la inspiración, las ideas fluyen y sientes la necesidad de escribir.

Y hoy es uno de esos días. Aquí estoy, con muchas ganas de compartir contigo algo diferente.

Esta vez no quiero hablarte de cómo ordenar esto o aquello. Hoy me apetece hablarte un poco de mí, de mi historia y de cómo he llegado hasta aquí.

Todo surge siempre de la misma pregunta, la que más me hacen mis clientas mientras trabajamos juntas:

“Tamara, ¿cómo decidiste dedicarte a esto?”

Así que voy a empezar por el principio, para que puedas conocer un poquito más de mi camino.

EL DESPERTAR DE UNA ORGANIZADORA PROFESIONAL

En 2018 llevaba ya bastante tiempo sintiendo que mi trabajo como secretaria en un bufete de abogados no me motivaba como al principio. Y, como suele pasar, cuando tú no estás bien contigo misma, tampoco lo estás con tu entorno.

A eso se sumó que Adrián había llegado a nuestras vidas un año antes. Un cambio precioso, sí, pero también un gran reto. Adaptarnos a nuestra nueva normalidad no fue fácil.

En medio de esa pequeña crisis personal, mi marido, Álex, me lanzó una pregunta que lo cambió todo:

— ¿Por qué no te dedicas a algo que te apasione?

Menuda preguntita…

Nunca me había parado a pensar en cuál era realmente mi pasión, qué me hacía feliz o qué podía aportar yo al mundo.

Fue un tiempo después cuando algo en mi hizo «click» y recordé una película que había visto llamada Juntos y revueltos, donde la protagonista se dedicaba a ordenar armarios. A su vez, ese 30 cumpleaños, me regalaron el libro de La magia del orden de Marie Kondo. Y, por si fuera poco, por pura casualidad (o causalidad), me topé con La Escuela del Orden.

De repente, todas las piezas del puzzle encajaron.

Y ya no hubo vuelta atrás.

Tras formarme con Adelaida Gómez en la primera convocatoria de su Escuela, comenzó mi camino en el emprendimiento. Decidí apostar al 100% por lo que realmente me hacía feliz: ayudar a las personas a través del orden.

No te voy a engañar: no ha sido fácil.

Ha sido una auténtica montaña rusa de emociones: alegrías, dudas, miedos, agobios… Pero también una experiencia maravillosa y profundamente satisfactoria.

Aún me cuesta creer que ya hayan pasado siete años.

Cada proyecto es un nuevo reto, una nueva historia, una nueva persona a la que acompañar. Y me siento tremendamente afortunada por ello.

EL PORQUÉ DE MI PROFESIÓN

Si alguien me hubiera dicho hace años que sería mi propia jefa, no me lo habría creído.

Vengo de una familia sencilla, trabajadora. Siempre escuché lo mismo: estudia, busca algo con salidas, haz una oposición…

Seguí ese camino. Empecé una ingeniería que no terminé, me formé en algo “seguro”, encontré trabajo… pero, sin darme cuenta, dejé de escuchar a mi yo interior.

Desde pequeña me ha gustado ayudar a los demás.

Recuerdo que jugaba con mi madre a ordenar la despensa, revisaba el botiquín, hacía limpieza de juguetes cada Navidad para donarlos…

Solo tardé 3 décadas en darme cuenta de que ahí estaba la respuesta.

Mi propósito.

Unir mis dos pasiones: el orden y ayudar a las personas.

Y convertirlo en mi profesión.

En este post del blog también te contaba una cosita que me ayudó a dar el paso definitivo.

DE PROFESIÓN, ORGANIZADORA PROFESIONAL

Lanzarse da miedo. Mucho.

Pero si algo he aprendido es que con trabajo, ilusión y constancia, los sueños se construyen paso a paso.

Si no hubiera tomado aquella decisión de dar un giro de 180 grados a mi vida, hoy no estaría aquí escribiendo estas líneas.

Y fíjate qué curioso: de pequeña odiaba hacer redacciones. No se me daban bien. Y ahora escribir sobre orden y organización me llena, me relaja y me hace sonreír.

Este es, sin duda, el post más personal que he compartido hasta ahora.

Y si puedo dejarte con un mensaje, es este:

No permitas que nadie te diga que no puedes, que no debes, que no estás preparada o que eso no es para ti.

Rodéate de personas que te apoyen, que te sumen, que celebren tus pequeños y grandes logros.

Cuida tus sueños.

Cuida tus ganas.

Cuida tu ilusión.

Porque merecen la pena.

Gracias por estar ahí.

Te mando un abrazo enorme, de esos que recolocan por dentro 💛
Tamara